Financiamiento y confianza

El pasado mes de agosto el INE aprobó el presupuesto para el financiamiento de los partidos políticos y candidatos independientes de cara a las elecciones del próximo año, consistente en $6 mil 788 millones de pesos para gastos ordinarios y de campaña, sumados a otros 5 mil 130 millones que recibirán por parte de los institutos locales electorales; “el más alto de la historia que el Estado mexicano destinará a financiar la política”, declaró Lorenzo Córdova, consejero presidente de este instituto[1]. Esto causó una sacudida de indignación social y vino a ahondar la falta la crisis de credibilidad que la sociedad tiene hacia los partidos políticos, que de acuerdo con el último informe del Latinobarómetro 2016, éstos son las instituciones que cuentan con menos confianza a nivel regional con apenas el 17% de apoyo entre los ciudadanos[2].En consecuencia, se empezó a poner a discusión la pertinencia de otorgarles un presupuesto tan alto y, hubo incluso quienes cuestionaron la necesidad de seguirlos financiando con dinero público.

Un mes después, en pleno arranque del actual proceso electoral, vino otra sacudida, esta vez causada por una serie de sismos que dejaron cuantiosas pérdidas humanas y materiales en varias entidades del centro del país. En medio del desastre, al contrario de lo que hizo la sociedad civil, los partidos mostraron pasividad y una tardía reacción para ayudar a los damnificados, situación que no tardó en ser duramente juzgada por la opinión pública, que empezó a exigir que éstos destinaran parte de su oneroso financiamiento público para brindar ayuda.

Foto: Club Jurídico Yucatán (http://www.clubjuridico.com/modelo-de-financiamiento-publico-a-partidos-politicos-fracaso-necesario-replantearlo/).
Foto: Club Jurídico Yucatán (http://www.clubjuridico.com/modelo-de-financiamiento-publico-a-partidos-politicos-fracaso-necesario-replantearlo/).

No obstante, al inicio la mayoría de los partidos y las mismas autoridades electorales calificaron esta exigencia como “populista” y afirmaron que estaba fuera de los plazos previstos por la ley[3]. Poco tiempo después, gracias a una intensa presión social, uno tras otro, los partidos se retractaron de su postura y dispusieron a ofrecer parte de sus recursos públicos; sin embargo, todos difirieron sobre el cómo, cuánto y quién administraría tales recursos[4]Algunos ofrecieron 25%, otros el 50% y hubo quienes propusieron que fuera el 100%, eliminando así la totalidad de su financiamiento público y dejaría de lado la razón de ser de dicho financiamiento, que es brindar certeza y equidad a la competencia político-electoral.

Han pasado dos meses desde que se desató la discusión sobre el financiamiento público destinado a los partidos políticos y un mes desde que éstos ofrecieron “donar” parte de sus recursos para ayudar a los damnificados de los sismos. Pero hasta ahora los partidos no han logrado -o no han querido- ponerse de acuerdo con los mecanismos para solidarizarse con la población afectada y, en consecuencia, ninguno de ellos ha materializado sus ofrecimientos, dejando sus promesas al aire. Lo que probablemente contribuya a acrecentar la desconfianza y el malestar social ante ellos y mantendrá la opinión equivocada de que hay que suprimir financiamiento público a los partidos ya que son incapaces de solidarizarse con las causas sociales.

Sin embargo, es importante insistir que el financiamiento público no es malo por sí mismo, lo perjudicial es que los partidos han gastado a manos llenas y lo han hecho mal, sin transparencia y con discrecionalidad. Por lo tanto, la mejor alternativa es encontrar y diseñar mejores mecanismos de rendición de cuentas y de fiscalización que disminuyan y regulen las cantidades de dinero que se les asigna, sin afectar los principios de certeza y equidad que tanto esfuerzo han costado establecer para contar con un sistema de partidos plural y competitivo. Eliminar el financiamiento público, implicaría abrirle completamente la puerta a los intereses privados y a recursos de procedencia ilícita, y terminar de dislocar la relación entre los partidos y la sociedad.

 

Fuentes: 

[1] Sánchez Maldonado, Montserrat (22/08/2017). “2018 será un año de abundancia para los partidos políticos: recibirán 11.9 mil mdp para gastar”. Animal Político: http://www.animalpolitico.com/2017/08/partidos-politicos-presupuesto-2018/

[2] “Informe Latinobarómetro 2016”. Corporación Latinobarómetro:

http://www.latinobarometro.org/latContents.jsp

[3] El artículo 105 constitucional estípula que las modificaciones o promulgaciones en materia electoral deberán de publicarse por lo menos 90 días antes del proceso electoral en que vayan aplicarse.

[4] Milenio (22/09/2017). “Partidos aceptan donar por el sismo, pero difieren como”. Milenio digital:

http://www.milenio.com/politica/partidosdensudinero-donaciones-pri-pan-prd-morena-recursos-politicos_0_1034896685.html

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