Por violencia, tenemos una generación perdida: Cauce Ciudadano

La llamada Guerra contra el narcotráfico elevó la violencia en el país a escala de convertirse en un problema de salud pública. Las afectaciones que ha dejado en niñas, niños y adolescentes, a ver visto la ejecución de sus padres, confrontaciones en sus territorios y el maltrato de las autoridades son profundas.

Verónica Martínez, integrante del Consejo Directivo de la Organización Internacional para la Asistencia a Víctimas, enfatizó que los ambientes violentos desde la visión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muy fácilmente pueden detonar: estrés, crisis, y “trastornos que trascienden generacionalmente desde el punto de vista de la violencia y el homicidio”, además “ser testigos de la violencia los convierte en víctimas”, afirmó. 

La investigadora Martínez lamentó que el bono demográfico que debería garantizar éxito económico y motor de cambio para el desarrollo sostenible en nuestro país, no se concrete por haber perdido una generación de jóvenes. 

En este punto coincidió Carlos Cruz director de Cauce Ciudadano.A.C. “Haber perdido a 200 mil personas jóvenes tanto por desaparición como por homicidio; casi tres millones de personas en medio de esta crisis, tienen un tipo de daño sicoemocional provocado por la violencia, sumado a una muy mala preparación para el trabajo y para el nuevo proceso industrial que pide el mundo, en efecto, México, tiene una generación perdida y va acostar trabajo sostenerla.”

Ecatepec en el Estado de México, es el municipio más grande del país,el más violento y con la tasa más alta de feminicidios. Ahí fue donde Cauce Ciudadano A.C.  y el  Laboratorio de PobrezaViolencia y Gobernanza de la Universidad de Stanford pusieron en marcha un proceso de acompañamiento con adolescentes de siete secundarias públicas para saber con qué niveles de violencia conviven los adolescentes. 

Hallazgos

En el proceso se identificaron factores de riesgo, de los 1,387 estudiantes de secundaría participantes del taller Equidad: el respeto es la ruta, el 15 % perdió a un familiar por crimen violento, el 20% a una amiga o amigo por crimen violento, al 12% le han ofrecido trabajar con la delincuencia organizada, el 71% sabe de asaltos y robos en su colonia.

También, se encontraron factores protectores, aquí las madres y jefas de familia juegan un papel vital para mantener al margen de los factores de riesgo a sus hijas e hijos, les demuestran cariño. La encuesta arrojó que 84% de los niños  respondieron que su madre les expresa que lo quiere, asimismo, el 89% respondió que la escuela es un lugar donde se sienten seguros. 

Beatriz Magaloni Directora del Laboratorio de PobrezaViolencia y Gobernanza de la Universidad de Stanford señaló que el Estado se mantiene ausente de implementar políticas públicas que beneficien a las jefas de familia y a las personas jóvenes. 

Como contexto, apuntó que en América Latina se encuentran 43 de las ciudades más violentas en el mundo y no es casual, desde la época de Richard Nixón se declaró una guerra contra las drogas que hasta hoy se tiene perdida. La investigadora detalló que 60% de los homicidios en América Latina se dan por enfrentamientos entre bandas del crimen organizado. Y donde los más afectados son las personas jóvenes que a edades tempranas son reclutados por la delincuencia. 

 

 

En tanto Miguel Cruz al presentar Modelo integral de prevención: una propuesta frente a la violencia como problema de salud pública, explicó que se ha trabajo en los municipios de Ecatepec y La Paz en el Estado de México. “el objetivo de dicho documento es disminuir ese fenómeno y contribuir a la reducción de homicidios, desde una perspectiva de derechos humanos y de juventudes”.

Y esto se logra en cuatro fases: Promoción de la salud, prevención de riesgos, atención del daño y rehabilitación.  Además de que a los adolescentes se acercan a los que se conoce como Habilidades para la Vida (HpV)  “son un grupo genérico de habilidades o destrezas psicosociales que le facilitan a las personas enfrentarse con éxito a las exigencias y desafíos de la vida”.  La OMS considera estas habilidades entre sus acciones prioritarias en la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud. 

Algunas de las conclusiones a los que llegaron son: “La existencia de factores de riesgo no condenan a las juventudes a ser victimas de violencia; hay que fomentar la autonomía e independencia de las y los adolescentes; la participación comunitaria reduce las actitudes violentas; el fortalecimiento de resilencia individual promueve la transformación positiva de las comunidades.”

 

Consulta:  Reflexiones sobre el trabajo de Cauce Ciudadano en las escuelas secundarias de Ecatepec

 

 

 

 

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