Algunos alcances del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro

 

El programa Jóvenes Construyendo el Futuro constituye uno de los programas insignia de la actual administración federal, en el que al igual que en los otros programas se pretende dar atención a los sectores de la población vulnerables y dar prioridad a quienes habitan en zonas con población mayoritariamente indígena y con mayor grado de marginación.

Ante el cumplimiento de dichos objetivos que conllevan innumerables retos no sólo por el número de personas que se encuentran en esta situación de exclusión y vulnerabilidad, es necesaria la identificación acertada del problema público, el análisis de las causas, la ponderación de posibles soluciones, una planeación pertinente y la previsión de los efectos. En consecuencia, es indispensable que en el diseño de este y otros programas se tomen en cuenta la elaboración de un diagnóstico lo más completo posible que permita identificar el problema y diseñar estrategias que contemplen el análisis en el ejercicio de los derechos humanos relacionados con la problemática social que se pretende atender. Por su parte, deben sustentarse en el marco jurídico, establecer criterios claros y contemplar indicadores para realizar actividades de monitoreo, mediante los cuales se asegure la provisión de información mínima necesaria para estimar y evaluar el desempeño de las intervenciones.

El diseño de Jóvenes Construyendo el Futuro -que tiene como población potencial a las y los 2.3 millones de personas jóvenes que “no estudian y no trabajan” y que se propone aumentar la empleabilidad y su inclusión en el mercado laboral, así como el desarrollo de habilidades técnicas y buenos hábitos de trabajo- hasta el momento solo ha incorporado como sus estrategias la capacitación en el trabajo y la vinculación con el Servicio Nacional de Empleo y sus programas, una vez concluida la capacitación. Es decir, el programa no contempló el complemento educativo, pues de acuerdo con los requisitos para poder acceder a este se descarta la posibilidad de que las y los jóvenes puedan desarrollar aún más su formación académica mientras forman parte de él, lo cual supone el riesgo de que los jóvenes opten por ingresar al programa para obtener un ingreso económico, en lugar de continuar sus estudios.

De manera adicional a las limitantes de diseño ya señaladas, lamentablemente el programa se ha caracterizado por carecer de Reglas de Operación, así como de previsiones normativas y operativas. Si bien cuenta con Lineamientos, en las disposiciones no se establecen suficientes estándares para vigilar el cumplimiento de los objetivos del programa, tampoco contempla indicadores que permitan medir los resultados, y tampoco se determina la periodicidad con la que se realizará la revisión del padrón de beneficiarios por parte de la Secretaría de la Función Pública. Todos estos elementos permitirían evaluar el desempeño del programa y poder corregir deficiencias.[1]

En los lineamientos se muestra un diagnóstico general del problema y al iniciar el programa se desestimó la existencia de disposiciones normativas. Por ejemplo, las Reglas Generales relacionadas con la incorporación a la seguridad social que ofrece el programa fueron publicadas con posterioridad de que los jóvenes iniciaran su inscripción para su incorporación como becarios a los centros de trabajo.[2] Esta ausencia legal para brindar protección ante algún accidente ya había sido señalada por la directora de la OIT, Gerardina González.[3] A su vez, en junio de este año, se publicaron nuevos lineamientos con la incorporación de mayores medidas en el registro de las personas morales y obligaciones más específicas para los tutores.

Sumado a lo anterior, cabe reflexionar en diversos aspectos relacionados con su operación. En primer lugar, si bien, afortunadamente el programa ha tenido mayor presencia en los estados que registran mayores índices de pobreza, como lo son Chiapas, Guerrero y Veracruz,[4] es cuestionable el alcance que pueda tener si se considera que en las acciones no se contempló el complemento educativo, ni el desarrollo de credenciales curriculares o incentivos para que los jóvenes se reincorporen a sus estudios, ello cuando uno de los aspectos en los que se pretende influir es el desarrollo de habilidades técnicas. De esta manera el programa contempla la sustitución de la educación por la capacitación en el trabajo como medio exclusivo para fortalecer las competencias técnicas.

Limitar la solución a una estrategia única como esta, con el involucramiento solamente de la dependencia encargada de diseñar, ejecutar y coordinar las políticas públicas en materia de generación de empleo, conducirá a la obtención de resultados poco trascendentales que puedan influir en la empleabilidad de las personas jóvenes, es decir en el desarrollo de suficientes conocimientos, cualificaciones técnicas, así como, competencias de desarrollo profesional y personal.

De ahí que es esencial que para el logro de resultados a largo plazo, dentro de las acciones se consideren la interdependencia que poseen la educación y el trabajo, así como, la coordinación entre los actores del sector público, privado y social para trabajar en la mejora y actualización de los contenidos curriculares de los planes de estudio en atención a las demandas del mercado laboral, dado que desafortunadamente este no obedece a las necesidades productivas, constituyéndose como uno de los factores que limita las posibilidades de colocación de los jóvenes para obtener empleo.

En la operación del programa, el impacto de la desestimación de criterios específicos en la selección de centros de trabajo ha repercutido en la oferta que está disponible para las personas jóvenes; mientras que la falta de controles en la vigilancia de la capacitación ha contribuido a la persistencia de algunas irregularidades.

Respecto a la oferta, esta se ha centrado en actividades de comercio y ventas (21.5%), actividades administrativas (18.1%), servicios (16.9%) y oficios (15.9%). Asimismo, se observa en la disponibilidad de vacantes que los centros de trabajo requieren una formación de educación básica (46.2%), seguida del nivel medio superior (25%), y en menor medida la educación tecnológica (0.8%), tipo de educación en la que los estudiantes adquieren habilidades, competencias y capacidades técnicas y tecnológicas propias de algún oficio o profesión.[5] Al respecto cabe indicar que la mayoría de las y los jóvenes que se han incorporado al programa tienen estudios de nivel medio superior y sólo 3.96% carrera técnica;[6] por lo que podría existir la posibilidad de que la mayoría de las personas jóvenes han ingresado sin tener ningún conocimiento técnico relacionados con el campo laboral, y que por lo tanto, su incorporación a los centros de trabajo que ofrecen capacitación representa hasta el momento el único medio en el que pueden adquirir los elementos necesarios para ingresar a un futuro empleo.

Por lo anterior era fundamental que el programa estableciera mayores disposiciones que regularan el proceso de seguimiento a la capacitación ofrecida a las y los becarios en los centros de trabajo. Las autoridades debían velar por que se contemplara su realización de manera oportuna y continua, para vigilar que la capacitación se estuviera llevando a cabo con el objetivo de transmitir conocimientos y desarrollar competencias orientada a elevar la empleabilidad, la adquisición o reforzamiento de experiencia laboral, habilidades técnicas y hábitos de trabajo. De la misma manera, que debería haberse estipulado la garantía de contar con la disponibilidad de recursos para la realización de actividades de supervisión, por el contrario, en los lineamientos sólo se indica que éstas se realizarán de acuerdo con su disponibilidad presupuestal.

Es cuestionable que al ser un programa que se centra en la capacitación en el trabajo, no se hayan establecido mayores controles en el registro de las personas morales registradas como centros de trabajo sino hasta la emisión de los segundos lineamientos,[7] en donde se les solicita la evidencia física del lugar en donde se llevará a cabo la capacitación; o bien, que el programa haya iniciado sus operaciones sin el establecimiento de obligaciones más específicas a tutores,[8] cuya supervisión se inició hasta el mes de septiembre; ni con la verificación física de los centros de trabajo.

Algunas organizaciones de la sociedad civil han señalado que algunas de las y los becarios han realizado actividades que no corresponden al plan de capacitación elaborado por el centro de trabajo,[9] y que han habido irregularidades como el despido de empleados para contratar becarios; ello a pesar de que en los lineamientos se establecen disposiciones relacionadas con prácticas de simulación de los centros de trabajo, como el reemplazo de trabajadores por becarios, lo cual de acuerdo con los lineamientos amerita la aplicación de sanciones para los centros de trabajo.

Otro aspecto preocupante es que de acuerdo a una investigación de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, realizada en tres entidades de la República con mayor número de unidades económicas registradas, la oferta de los centros de trabajo a los que podían incorporarse los becarios se concentraba predominantemente en el sector de la micro y mediana empresa, el cual en términos generales, se caracteriza por presentar condiciones precarias de trabajo en cuanto al salario,[10] la falta de seguridad social e inestabilidad laboral (por la ausencia de un contrato), entre otros aspectos. Esta situación representa un gran riesgo para las personas jóvenes dado que no debe descartarse que la manera inmediata en la que puedan transitar de la capacitación en el trabajo a una fuente de empleo, pudieran ser los centros de trabajo en donde ingresaron a través del programa, como también lo promueve la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, aunque ésta manifiesta que sólo 15 mil personas becarias han sido contratadas por los centros de trabajo en donde realizan su capacitación, lo que equivale al 1.5%. No obstante, de esta cifra baja este es uno de los aspectos que el programa debería tomar en cuenta al momento de acercar a las y los becarios al Servicio Nacional de Empleo al concluir su capacitación, al ser la institución púbica que tiene el objetivo de facilitar la vinculación entre oferentes y demandantes de empleo.

Lo anterior indica que el programa no pudo escapar a las características que prevalecen en el mercado laboral en el país y que afecta de manera considerable a las personas jóvenes. Datos de la organización “Alianza Jóvenes con Trabajo Digno” indican que el 51% de las y los jóvenes trabajan sin seguridad social, el 63% no cuenta con un contrato y 8 de cada 10 no cuenta con ingreso suficiente para comprar la canasta básica para dos personas.[11] De esta manera, aunque el propósito de este programa no consiste en mejorar las condiciones de empleo para las personas jóvenes, las medidas implementadas podrían haber tomado en cuenta disposiciones suficientes para propiciar una mayor inclusión de las empresas que no ofrecieran estas condiciones de contratación.

¿Qué es lo que viene para el programa? Aunque recientemente se han señalado cambios en la implementación del programa, los resultados positivos podrían presentarse en largo plazo, debido a que ahora se pretende transitar a la inclusión en el mercado laboral a través, también, del autoempleo, el emprendimiento individual o pertenecer a una cooperativa; o bien que las personas jóvenes puedan regresar a estudiar.[12] En este sentido, deberían valorarse, entre otros aspectos, las posibilidades de financiamiento y de supervivencia que tienen las microempresas, situaciones a los que las y los jóvenes, en su caso, tendrían que enfrentarse.[13]

Es necesario que las autoridades identifiquen de manera integral las diversas causas y actores que intervienen en este problema público, que se revisen los efectos que las acciones emprendidas hasta ahora han tenido y la proyección de resultados a largo plazo, asimismo, deberían rescatarse los aprendizajes de la implementación de programas de formación dual que han existido y que contemplan la formación para el trabajo. De otra forma, las acciones tendrán alcance limitado para el desarrollo de conocimientos y habilidades necesarias; prevalecerá el riesgo de que las personas jóvenes sigan insertándose en condiciones precarias de empleo, en perjuicio de sus oportunidades de realización personal.

 

Autora: Ingrith Carreón

 

Publicado originalmente en: Animal Político

 

[1] Lineamientos para la Operación del Programa Construyendo el Futuro, publicados en el Diario Oficial de la Federación, última publicación el 28 de junio de 2019; Lineamientos para la Operación del Programa Construyendo el Futuro, publicados en el Diario Oficial de la Federación el 10 de enero de 2019.

[2] ACUERDO ACDO.AS2.HCT.270219/93.P.DIR y su Anexo Único, relativo a las Reglas de carácter general para incorporar al régimen obligatorio del Seguro Social, por lo que corresponde a las prestaciones en especie que otorgan los seguros de Enfermedades y Maternidad, y de Riesgos de Trabajo, a los beneficiarios del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de marzo de 2019.

[3] Claudia Altamirano, “El programa de becas de AMLO solo generará aprendices pero no los ayudará a tener empleo a largo plazo: OIT”, en Animal Político, 31 de enero de 2019.

[4] Datos a junio de 2019 señalan que se atendieron 188,158 jóvenes distribuidos en 92.8% de los municipios que presentan alta marginación y en 94% de los que tienen muy alta marginación. Estos apoyos representaron 25.5% del total que recibieron los jóvenes de todo el país. Datos a principios de noviembre de 2019 indican que, de los 909,235 becarios, los cinco estados que concentraron el mayor número fueron: Chiapas (13.6%), Tabasco (11.3%), Veracruz (9.9%), Estado de México (9.6%), y Guerrero (6.8%). Presidencia de la República, Primer Informe de Gobierno 2018-2019, 1 de septiembre de 2019; Programa Jóvenes construyendo el Futuro, disponible en https://jovenesconstruyendoelfuturo.stps.gob.mx/

[5] Programa Jóvenes construyendo el Futuro, disponible en https://jovenesconstruyendoelfuturo.stps.gob.mx/. Consulta 4 de noviembre de 2019.

[6] Programa Jóvenes construyendo el Futuro, disponible en https://jovenesconstruyendoelfuturo.stps.gob.mx/. Consulta 4 de noviembre de 2019.

[7] Lineamientos para la Operación del Programa Construyendo el Futuro, publicados en el Diario Oficial de la Federación, última publicación el 28 de junio de 2019, Lineamientos para la Operación del Programa Construyendo el Futuro, publicados en el Diario Oficial de la Federación el 10 de enero de 2019.

[8] A los tutores les corresponde instruir, orientar, dar seguimiento y evaluar las actividades del plan de capacitación en el trabajo de los/las becarios(as). Lineamientos para la Operación del Programa Construyendo el Futuro, publicados en el Diario Oficial de la Federación, última publicación el 28 de junio de 2019.

[9] Héctor Gutiérrez Trejo, MMCI denuncia fallas en padrón de Jóvenes Construyendo el Futuro”, en Expansión, 27 de agosto de 2019, disponible en https://politica.expansion.mx/sociedad/2019/08/27/mcci-denuncia-fallas-en-padron-de-jovenes-construyendo-el-futuro

[10] Rubén Migueles, “Gana 80% de jóvenes menos de 3 salarios”, en El Universal, 12 de agosto de 2019, disponible en https://www.eluniversal.com.mx/cartera/tu-cartera/gana-80-de-jovenes-menos-de-3-salarios

[11] Posicionamiento Alianza “Jóvenes con trabajo digno”, 12 de agosto de 2019, disponible en https://twitter.com/jovenes_trabajo

[12] Astrid Rivera, “De un millón de becarios sólo 15 mil han sido contratados: STPS”, en El Universal, 5 de noviembre de 2019, disponible en https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/de-un-millon-de-becarios-solo-15-mil-han-sido-contratados-stps?amp&__twitter_impression=true

[13] De cada 100 negocios que se lanzan en el país (de todos los sectores), sólo 67 alcanzan el año, y de ese total, únicamente 35 tienen éxito en llegar a los 5 años de vida. Con datos de INEGI, Pymes consulting, “Cuánto vive una Pyme en México”, disponible en https://www.pymes.consulting/blog/cual-es-la-expectativa-de-vida-de-una-pyme-mexicana-al-nacer

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