Clara Jusidman recibe la Medalla al Mérito de Defensoras y Defensores de DDHH en la CDMX 2019

El 09 de diciembre de 2019, en una Sesión Solemne del Congreso de la Ciudad de México nuestra Presidenta Fundadora, Clara Jusidman, y la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta recibieron por parte del Congreso de la Ciudad de México la Medalla al Mérito de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos 2019. Desde INCIDE Social sus reconocemos su labor y trayectoria en la agenda de los Derechos Humanos en la Ciudad de México.

Sesión Solemne para la entrega de la medalla al mérito de defensoras y defensores de derechos humano

 

Palabras de Clara Jusidman al recibir la medalla al mérito de defensoras y defensores de derechos humanos:

«Deseo agradecer al Congreso de la Ciudad de México, así como a los organismos que protegen y defienden derechos humanos en la Ciudad, el haberme elegido para recibir la medalla al mérito de defensoras y defensores de Derechos Humanos.

Es para mí un honor recibir la medalla al mismo tiempo que se reconoce el valioso trabajo que realiza Marabunta, organización formada por jóvenes que han encontrado un sentido y un propósito de vida protegiendo a miles de otros jóvenes que salen a marchar en la ciudad en forma pacífica, para protestar y manifestarse pero que están en riesgo de ser agredidos por autoridades que no los entienden o por grupos de personas con intereses aviesos.  Mis respetos en particular a Miguel Barrera.

El fundamento del trabajo de los defensores de derechos humanos es considerar que todas las personas somos dignas y merecemos poder desarrollarnos en libertad y con plenitud. Que nadie debe conculcar nuestros derechos y   libertades fundamentales y que el Estado tiene la obligación de protegerlos, respetarlos, promoverlos y garantizarlos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada en 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, surgió precisamente para evitar que se repitieran los grandes abusos cometidos por estados totalitarios contra sus poblaciones como fueron los casos de Hitler en Alemania, Mussolini en Italia o Stalin en la Unión Soviética.

Por ello, las y los defensores de derechos humanos luchamos por la justicia social, por la democracia y por la paz. Buscamos acabar con las violencias, las desigualdades, las discriminaciones y la exclusión. Con frecuencia nos enfrentamos con agentes e instituciones del Estado cuando  incumplen con las mencionadas obligaciones, por ejemplo, cuando el Estado permitió y sostuvo por cerca de cuatro décadas, políticas salariales que sumieron en la pobreza a millones de mexicanos; cuando  no cumple con la protección que debe brindar a toda la población para salvaguardar sus vidas, su integridad y su libertad; asì como cuando mantiene a miles de personas en las cárceles sin haber sido debidamente juzgadas; cuando las fuerzas armadas desaparecen o ejecutan a personas; cuando miles de mujeres, niñas y niños sufren violaciones, son objeto de trata o padecen hambre, viven en la miseria y mueren de enfermedades que son controlables. 

Hay muchas maneras de defender los derechos humanos y luchar por la justicia social, la democracia y la paz.

Algunos lo hacen buscando posiciones políticas desde donde procuran que se gobierne, legisle o se aplique la justicia con enfoque de derechos humanos. Otros se incorporan a las instituciones que defienden derechos humanos como son las diversas comisiones en la materia, las que enfrentan la discriminación o atienden a las víctimas. Es decir, son defensores de los derechos humanos dentro de instituciones del propio Estado.

Otros lo hemos hecho durante muchos años exigiendo que se desarrollen las leyes, las instituciones, las políticas, los programas y se asignen los presupuestos que le permitan al Estado, -en sus tres poderes y tres órdenes de gobierno-, cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos.

Para el efecto, promovemos y apoyamos la formulación de programas nacionales y estatales de derechos humanos, desarrollamos metodologías para incorporar el enfoque de derechos humanos en las políticas sectoriales, en los presupuestos y en la legislación, creamos observatorios y sistemas de indicadores para medir los avances en la realización de los derechos humanos y formamos profesionales en la materia.

Un esfuerzo dentro de esta vertiente de la defensa de los derechos humanos, fue el desarrollo de la Carta de Derechos contenida en la Constitución de la Ciudad de México en la cual quedaron incorporados aquellos derechos ya reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y por los instrumentos internacionales en la materia. Además incorporamos nuevos derechos que son importantes para alcanzar una vida digna en una ciudad del tamaño y la complejidad de la nuestra como es el derecho mismo a la Ciudad, el derecho a la movilidad, a la seguridad urbana y a la protección civil, al tiempo libre, al espacio público o bien, derechos que surgen a partir de las transformaciones que han ocurrido en el mundo desde que fue desarrollada la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los Pactos Internacionales de derechos civiles y políticos y de derechos económicos, sociales y culturales. Es el caso del derecho al cuidado y a la muerte digna, así como el derecho al deporte y a la buena administración. Es una carta de derechos innovadora, sustentada en el reconocimiento de lo que significa vivir con dignidad en la ciudad.

Los defensores de derechos humanos que actuamos en esos niveles estamos realmente buscando un cambio cultural que ponga en el centro de la organización de nuestras sociedades el respeto y reconocimiento de la dignidad de todas las personas para que podamos remontar tanta miseria, tanta avaricia, tanta maldad. Lamentablemente, en nuestro país, con la crisis de violencia que se convierte en una crisis humanitaria, estamos perdiendo la batalla.

Otra forma de ejercer la defensa de los derechos humanos es mediante la denuncia, la exposición pública de violaciones, la investigación de hechos que conmueven y pasan desapercibidos. Ahí es donde se ubican las personas que ejercen el periodismo, los comunicadores, que han sido objeto de persecución, desaparición y ejecuciones hasta alcanzar este año la vergonzosa y triste cifra de 17 periodistas asesinados en nuestro país.

Ahora bien, los más reconocidos como defensores de derechos humanos en esta triste etapa histórica de México, son aquellas personas y organizaciones que defienden o exigen justicia frente a violaciones cometidas contra personas o colectivos específicos. Son los defensores de víctimas de feminicidios, de masacres colectivas, del despojo de bienes comunes a las comunidades indígenas, del desplazamiento forzado, de actos de discriminación a personas con discapacidad, a personas mayores o a poblaciones callejeras o del encarcelamiento injusto de mujeres por causas de aborto. Son los que enfrentan la debilidad de nuestras instituciones para cumplir con su obligación de  proteger a la población o que abusan de su autoridad y ellas mismas cometen violaciones. Estos defensores y defensoras con su comprometida acción cotidiana visibilizan el desastroso estado en que se encuentra nuestro país, que provoca la grave crisis de derechos humanos que nos agobia.

Es por todos ellos y ellas, que hacen un compromiso de vida para lograr una mejor sociedad, así como por quienes nos empeñamos en sacar una innovadora Carta de Derechos para la Ciudad, por lo que reitero mi agradecimiento a este Congreso por la medalla que hoy recibo.

Muchas gracias.»

 

A continuación compartimos una memoria fotográfica del evento:

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